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NUTRE HOGAR
regalo del Señor Jesús para los
niños desnutridos de Panamá, surge
gracias a la motivación de un grupo de
voluntarios decididos a trabajar desinteresadamente
en favor de la niñez desvalida del país.
A mediados de julio de 1988, el Sacerdote Católico
Rómulo Emiliani, Superior de la Comunidad
Claretiana del Santuario Nacional del Corazón
de María y un grupo de damas, se reunieron
para fundar una asociación que ayudará
a solucionar algunos de los problemas de la infancia.
Con la guía y orientación del Dr.
José Renán Esquivel, Director del
Hospital del Niño, se definieron los objetivos
y la misión de la nueva asociación,
orientada a recuperar de la desnutrición
severa a niños mediante un tratamiento
médico especializado, utilizando centros
diseñados especialmente para este fin.
Se definieron los reglamentos que regirían
a la asociación, creándose así
la Asociación Pro- Nutrición Infantil,
Nutre-Hogar.
Panamá atravesaba en ese entonces, una
seria crisis política y económica,
pero esto no fue obstáculo para que el
pueblo apoyara generosamente las actividades de
movilización de recursos organizados por
el nuevo grupo.
Los voluntarios, animados por su Fundador, trabajaron
con creatividad y empeño en ventas de comida,
ferias infantiles, colectas en las calles, lava-autos
y otros eventos, para obtener el dinero necesario
para equipar y sostener un hogar para los niños.
Monseñor Marcos Gregorio Mc Grath, Arzobispo
de Panamá, cedió una propiedad de
la Curia Metropolitana localizada en Pedregal,
lo que sirvió como sede al primer Centro
de Recuperación Nutricional de la República
de Panamá, el cual fue inaugurado en febrero
de 1989, por el recién ordenado Obispo
del Vicariato Apostólico de Darién,
Monseñor Rómulo Emiliani y el Arzobispo
de Panamá. Desde sus inicios, el Hospital
del Niño asesoró y orientó
el programa y designó a la Lic. Rubiela
Villarreal, para apoyar en el diseño de
las normas de atención del nuevo centro
nutricional, comprometiéndose el Hospital
a enviar semanalmente médicos para atender
a los niños, acuerdo que se mantiene hasta
la fecha.
El primer caso que se recibió fue el del
niño darienita Arsenio, a quien Monseñor
Emiliani trajo personalmente a la ciudad, donde
fue recibido con amor e ilusión por las
voluntarias y el personal de Nutre Hogar. Al igual
que él, también ingresaron otros
niños referidos por el Tutelar de Menores,
el Hospital del Niño y meses más
tarde por Centros de Salud. Se realizó
una gran tarea de divulgación del programa,
con la finalidad de obtener aceptación
del servicio tanto de los beneficiarios, como
del personal de salud.
En diciembre de 1990, las instalaciones resultaban
muy pequeñas y algunas áreas destinadas
a juegos fueron transformadas en dormitorios,
llegándose a atender en las mismas hasta
36 niños. Preocupados por la falta de espacio,
se gestionó una propiedad para albergar
el Centro en el área revertida. Se eligió
el local en Diablo Heights, lugar donde aún
funciona el Centro actualmente. Para remodelarla,
se le presentó un proyecto al Club Rotario
Panamá Nordeste, quienes realizaron la
remodelación. La Señora Gabriela
de Navarro, quien desde los inicios aportaba una
donación para cubrir del alquiler de la
propiedad, aumentó su colaboración
lo cual permitió cubrir un alquiler más
elevado. El Centro fue dedicado a Mitzi St. Malo
de Alfaro, en memoria de una voluntaria querida
de la asociación, quien murió repentinamente.
El Comando Sur del Gobierno Americano también
participó en la remodelación de
las instalaciones, cercando la propiedad para
seguridad de los niños y firmando un convenio
a través de la AID, que permitió
amueblar éste y otros Centros mediante
el uso de bienes excedentes del gobierno americano.
En 1991, funcionarios del Hospital del Niño
sugirieron a la Directiva de Nutre-Hogar que fundara
nuevos Centros en el interior del país,
ya que las cifras de desnutrición en las
provincias eran muy elevadas. Se presentó
el proyecto Nutre-Hogar en Veraguas el 1ro de
mayo de ese año y el proyecto fue acogido
de inmediato, por lo que se eligió la primera
Junta Directiva. A finales de junio de ese año,
Monseñor Emiliani y los Directivos de Panamá,
junto a los voluntarios del recién creado
Capítulo de Veraguas, inauguraron el primer
Centro de Recuperación Nutricional del
interior del país, Nutre-Hogar-Veraguas.
Meses después, en agosto se presentó
el proyecto en Chiriquí en donde se organizó
un Capítulo, que empezó a trabajar
para remodelar una casa alquilada inaugurando
un nuevo Centro, en octubre de ese año.
Los Centros de Chiriquí y Veraguas fueron
animados y asesorados desde sus inicios por la
Directiva de Panamá. En noviembre 1991,
se inauguran las instalaciones del Área
Revertida, lo cual aumentó la cobertura
y la calidad del servicio que se brinda a los
desnutridos severos de Panamá.
En 1992, al igual que años anteriores,
fue de gran actividad en Nutre-Hogar, ya que el
acelerado crecimiento de la organización
exigía ampliar los estatutos y reglamentos
de la asociación, para dar un servicio
más eficiente. Al aumentar la capacidad
de atención, se multiplicaron las necesidades
de recursos, por lo que se realizaron las actividades
como: "Regálame tus Centavos"
a través del Centro Bancario, Venta de
Libros sobre Cocina y Arte, Tardes de Té
en Panamá y Chiriquí y Charlas de
Monseñor Emiliani en las provincias.
En junio de ese año se presentó
un proyecto al Club Activo 20-30 de Panamá,
el cual incluía la construcción
y equipamiento de instalaciones de centros propios
para los Centros de Chiriquí, Veraguas
y Coclé; la ampliación y compra
de equipos para el Centro de Panamá y un
programa preventivo de distribución de
galletas nutricionales para 15,000 niños
preescolares seleccionados de las zonas más
pobres del país. El proyecto fue aprobado
y la desnutrición infantil se convirtió
en un tema de interés, tanto para el 20-30,
como para la población en general. Se mejoraron
aspectos organizativos para la administración
de un proyecto de tanta envergadura, se consultaron
expertos y se realizó una reforma estatutaria
que amplió los objetivos de la Asociación,
agregándole los componentes de educación
y de prevención, además se creó
una nueva figura jurídica, el Consejo Directivo
Nacional ente regulador y coordinador de los programas
a nivel nacional. En Asamblea General Nacional
realizada en agosto de 1992, en el Club Unión,
se aprobaron estas reformas y se eligió
como primera Presidenta Nacional de la asociación,
a Susy de Varela.
Ese año en Penonomé, un grupo de
damas pertenecientes a un grupo de oración
manifestaron su interés en fundar un Capítulo
en Coclé y realizaron gestiones y actividades
que permitieron la inauguración del Centro
de Penonomé, que atiende a niños
desnutridos de esa provincia.
Se obtuvieron terrenos para realizar la construcción
de los Centros que fueron construidos por el Club
20-30 en Veraguas (donación de la familia
Virzi); en Chiriquí (donación de
la familia Barría) y en Coclé, (donación
de la familia Bernal). Se hicieron los planos
para los edificios, diseñados por los Arquitectos
Carlos Clement y Charlie Orfila.
A principios del 93, Directivos del 20-30 y Nutre-Hogar
colocaron las primeras piedras para las construcciones
David, Santiago, Penonomé y Panamá.
También se seleccionaron los 13,000 niños
y niñas preescolares beneficiarios del
programa de galletas nutricionales, para lo que
se solicitó apoyo del FIS. Para la compra
de equipos y mobiliario, se trabajó en
la preparación de listados y cotizaciones,
cumpliendo así con los requisitos exigidos
por el donante.
Nutre _ hogar recibió en ese momento la
colaboración de asesores, técnicos,
medios de comunicación y de agencias publicitarias,
quienes ayudaron en la redacción del proyecto
y en la edición de documentales y reportajes
para sustentarlo. El Gobierno Nacional también
cooperó asignando un subsidio mensual para
los Centros, la exoneración del pago de
servicios básicos y designó trabajadoras
sociales para reforzar el trabajo. El Ministerio
de Salud brindó desde entonces apoyo técnico
y años después firmó convenios
de cooperación a través del Sistema
Integrado de Salud (SIS) de cada provincia.
Mientras tanto, cientos de niños seguían
recuperándose en los cuatro Centros y esperaban
con ilusión el traslado de los mismos a
las nuevas instalaciones.
El
Fondo de las Naciones Unidas para la infancia
(UNICEF) destinó fondos para contratar
los servicios de una nutricionista para supervisar
los aspectos técnicos y para diseñar
un Manual básico, para el uso de los Centros.
Además apoyó al fortalecimiento
organizacional auspiciando seminarios dirigidos
a profesionalizar el voluntariado y personal rentado,
capacitándolos sobre administración,
estimulación del niño, nutrición
y otros temas de interés.
Para mejorar el nivel técnico, UNICEF contrató
los servicios profesionales de la Dra. Mabel Munitz,
consultora que trabajó con los voluntarios
y el personal en la revisión de la misión
y objetivos de la Asociación. Siguiendo
sus recomendaciones, se diseño una estrategia
de trabajo para los siguientes años, orientados
a profesionalizar el programa y mejorar la atención
infantil.
En 1995, la Dra. Munitz volvió al país
a evaluar el avance de los programas, orientó
sobre el diseño de una campaña educativa
a través de la radio y del programa con
participación comunitaria. También
se contrató a una especialista para realizar
una investigación en el Oriente Chiricano,
lo cual sirvió de base para orientar los
programas de Nutre-Hogar en la zona. Auspiciaron
el intercambio de experiencias con programas de
Guatemala y Chile, participaron en la preparación
de materiales educativos para la radio y en la
formación de Promotores de Salud en Chiriquí,
en una labor conjunta con el Ministerio de Salud.
Para introducir el programa de estimulación
del niño en los Centros, contrataron consultorías
de expertos en el tema.
Nutre-Hogar participó en un sin número
de iniciativas como: el Foro Mujer y Desarrollo,
Codim, el Pacto por la Niñez Panameña
en otras, contribuyendo con esfuerzos de la sociedad
civil panameña.
A partir de 1994, la Agencia de Cooperación
Internacional de Japón JICA, contribuyó
mediante el programa de jóvenes voluntarios
japoneses. Los Centros de Recuperación
de Panamá, Chiriquí, Veraguas, Coclé
y Los Santos-Herrera han contado con el trabajo
voluntario de nutricionistas japonesas, así
como los Centros Comunitarios de Kankintú
y Los Valles de Cañazas, en donde un Ingeniero
Agrónomo y los nutricionistas, realizaron
un importante esfuerzo dirigido a la capacitación
de las comunidades.
A finales del 94 se fundaron Capítulos
en Los Santos-Herrera y Bocas del Toro recibiéndose
donaciones de terrenos para construir los Centros
en: Las Tablas (de la familia Grimaldo-Mora) y
en Changuinola (Chiriquí Land Company).
Con el apoyo del 20-30 se construyeron y equiparon
estas instalaciones, inauguradas en noviembre
1995 y marzo 1997 respectivamente.
Desde los inicios han trabajado voluntariamente
distinguidos profesionales de la medicina, quienes
con mística y consagración dedican
largas horas al cuidado y atención esmerada
de los niños. Muchas personas han apoyado
a Nutre-Hogar a través de los años,
sería difícil mencionarlos a todos,
pero sus nombres han quedado grabados en los corazones
de tantos niños y niñas a quienes
se les ha salvado la vida. También es importante
mencionar las largas horas de trabajo dedicadas
por los líderes y voluntarios a esta causa,
si su trabajo fuera cuantificado, el mismo constituye
un tesoro incalculable para la asociación.
La
distribución de galletas nutricionales
generó una gran motivación en las
comunidades, especialmente en un grupo de mujeres
de Kakintú, Nutiví, Bisira en Bocas
del Toro, quienes construyeron ranchos que sirvieron
como lugar de reunión y almacenamiento
para las galletas nutricionales. Después
de una gira asistencial organizada a esas comunidades,
se le presentó un proyecto a la Embajada
Británica para la compra de materiales
de construcción para mejorar la infraestructura
construida en la región. Así iniciaron
los primeros Centros Comunitarios Nutricionales
de Nutre-Hogar, en donde se desarrollan proyectos
que benefician a los niños y a sus familias.
A finales del 94, gracias a una importante donación
privada reforzó la extensión comunitaria,
dictándose seminarios sobre salud y nutrición
a los padres de los beneficiarios del proyecto
de las galletas nutricionales, en todo el país.
Sostener los proyectos de Nutre-Hogar requiere
de respaldo económico, por lo que desde
1995 se realiza una Rifa Nacional, lo cual hace
posible seguir brindando vida a los niños
y niñas con desnutrición severa.
Desde 1996, La Corporación MEDCOM organiza
la colecta "Los
Niños Primero" con la finalidad
de construir otros Centros Comunitarios en las
provincias y alimentos secos para sostener los
programas de comedor infantil. Los patrocinadores
Delta y Súper 99 y el pueblo panameño
aportan para construir Centros Comunitarios Nutricionales:
Los Valles de Cañazas, Veraguas; El Copé
de Olá, Coclé, Quebrada Guabo, San
Félix-Chiriquí; Las Pipas de Los
Pozos, Herrera; Ballestilla de Portobelo, Colón
y Divalá, Chiriquí. También
se han construido 55 Subcentros en comunidades
más pequeñas. Con este nuevo enfoque
de los programas de Nutre-Hogar, los beneficios
se ampliaron a más de 1,500 familias que
trabajan en los proyectos: huertos comunitarios,
cría de aves e iguanas, comedores infantiles,
talleres de costura, tiendas comunitarias y control
del crecimiento y desarrollo infantil.
La
Fundación Sus Buenos Vecinos del Banco
General, patrocina desde 1997 la distribución
diaria de 6,000 galletas nutricionales, contribuyendo
a disminuir los altos índices de desnutrición
en regiones apartadas.
En
1999 el proyecto Nutre- Hogar fue nuevamente escogido
como tema central de la Teletón 20-30 de
ese año, lo cual permitió la remodelación
y ampliación de todas las instalaciones
de la Asociación en el país, sus
proyectos de prevención fueron fortalecidos
y hoy día los Centros Comunitarios cuentan
con piladoras de arroz, plantas de luz solar,
incubadoras de pollo, monocultores, vehículos
y todas las herramientas e insumos necesarios,
para realizar un trabajo exitoso.
En
el 2001, se ejecutó el proyecto Salud Rural
en el Distrito de Chiriquí Grande, Bocas
del Toro, el cual permitió a la Asociación
brindar atención en salud a 2,500 menores
de tres años, mujeres embarazadas y puérperas
durante un período de un año.
En
el 2003, con fondos del Fondo de Inversión
Social de la Presidencia de la República
se imprimieron materiales educativos en leguas
Kuna, Emberá, Ngobe y Español y
se realizan seminarios en las comunidades.
Como
resultado de quince años de trabajo intenso
y organizado, se han recuperado de la desnutrición
severa, más de 5,000 niños y niñas
que han recibido tratamiento en los Centros de
Recuperación del país.
Resumir la obra gigantesca de Nutre-Hogar no es
tarea fácil y mucho menos lo es, mencionar
las empresas, personas, organizaciones públicas
y privadas y organismos nacionales e internacionales
que han hecho posible que los voluntarios y el
personal técnico en el ámbito nacional,
desarrolle el proyecto, que es fruto del amor
de Dios y de los hombres hacia la población
más vulnerable. Uniendo lazos familiares,
de trabajo, de amor y de solidaridad se ha logrado
en 15 años, mejorar las condiciones de
vida de miles de panameños, dándoles
la oportunidad de gozar de salud y bienestar a
los grupos más excluidos del campo y la
ciudad.
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